Breve reflexión: el fenómeno Dejame Entrar
El otro día, navegando por Facebook, me topé con un par de personas diferentes que tenían fotos de perfil relacionadas con esa película. Y me llamó lo suficiente la atención como para que me incitara a pensar un poco (de eso que ves algo antes de irte a la cama y le das vueltas).
La película sueca Dejame entrar (aka Let the right one in aka Låt den rätte komma in) fue una de las sensaciones del año 2009, una producción sueca relativamente pequeña, de muy buena factura técnica y cinematográfica, que narra la historia de Oskar, un chavalín taciturno y margi (por no decir acosado y constantemente humillado por sus compañeros), y cómo se ve alterada su vida cuando se muda a su edificio una extraña y fascinante niña de hábitos nocturnos y que, más tarde averiguamos, resulta ser una pequeña vampira, condenada a pasar la eternidad en esa forma infantil. La película, a pesar de toda la parte de fantástico-sangrienta y las escenas chocantes sutilmente hilvanadas, no deja de ser una historia de ¿pérdida? de la inocencia y primer amor. Y creo que es por eso que se está convirtiendo en una peli de culto, especialmente para las mujeres, que pareciera que sufren más con esto de los sentimientos.


